Últimamente estoy leyendo de nuevo a Javier Marías. Tras leer el último volumen de si trilogía Tu rostro mañana (Veneno y sombra y adiós, he leído Todas las almas, y, ahora, he cogido el primer tomo de la trilogía Fiebre y lanza, y no dejo de asombrarme de cómo todo encaja en un mundo autónomo en el que la biografía y la ficción se entremezclan de tal modo que parecen indistinguibles. En sus páginas asoma el estilo de William Faulkner, a quien tanto admira Marias. Claro, sus mundos son totalmente distintos, pero ese lenguaje del discurrir de la mente, una mente que indaga en las cuestiones que nos preocupan hoy, ese lenguaje, digo, es fascinante e hipnotizador, te lleva por su laberinto de obsesiones y, aunque, la anécdota sea delgada, tal vez casi inexistente, la potencia del sentimiento unida a la idea de fondo sobre las relaciones personales y la búsqueda del equilibrio con uno mismo resulta una experiencia de lo más fascinante.
25
oct
08
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